Imagen con intención

Durante mucho tiempo nos han enseñado que “verse bien” es suficiente. Que si te vistes bonito, si te arreglas, si te ves presentable, entonces tu imagen ya está resuelta. Pero la realidad es otra: verte bien no siempre significa que estés comunicando lo correcto.




Tu imagen habla incluso antes de que digas una sola palabra. Habla de ti, de tu seguridad, de tu profesionalismo, de tu nivel de claridad y de cómo quieres que los demás te perciban.

Y cuando esa imagen no está alineada con lo que realmente quieres proyectar, puede estar enviando mensajes equivocados… aunque te veas “bien”.




Aquí es donde aparece una diferencia muy importante: una cosa es verte bien y otra muy distinta es comunicar bien con tu imagen.

¿Qué significa realmente “verte bien”?

Normalmente asociamos “verte bien” con:




Haz que se destaque

  • Usar ropa bonita

  • Verte arreglado/a

  • Verte presentable

  • Seguir ciertas tendencias

  • Gustarte frente al espejo

Y sí, todo eso es importante. Pero también es solo una parte del proceso.

Porque puedes verte muy bien… y aun así no parecer tan profesional como quieres, o no proyectar seguridad, o no reflejar el nivel en el que realmente estás.

Entonces, ¿qué es comunicar bien con tu imagen?

Comunicar bien con tu imagen es cuando lo que los demás ven en ti sí coincide con lo que tú quieres transmitir.




Es cuando:



  • Tu imagen refuerza tu mensaje

  • Tu apariencia está alineada con tus objetivos

  • Tu presencia habla a tu favor, incluso en silencio

  • Te ves congruente con lo que haces y con lo que ofreces



Tu imagen no está solo para verse bonita.

Está para trabajar a tu favor.

La diferencia clave: estética vs. intención

Aquí está uno de los puntos más importantes:



Verte bien tiene que ver con la estética.

Comunicar bien tiene que ver con la intención.

La estética pregunta:

“¿Se ve bonito?”



La intención pregunta:

“¿Esto realmente representa quién soy y hacia dónde voy?”


Cuando construyes tu imagen con intención, cada detalle empieza a sumar… no solo a decorar.


Un ejemplo muy común

Piensa en esto:

  • Una profesionista con una imagen demasiado informal

  • Un emprendedor con una imagen que no refleja su nivel real

  • Alguien muy capaz, pero que no lo parece a primera vista


No es que estén mal vestidos.

Es que su imagen no está jugando a su favor.

Y en el mundo profesional, la percepción sí importa.

¿Qué hace una imagen bien trabajada?


Una imagen bien construida:

  • Se siente auténtica

  • Está alineada con tus metas

  • Refuerza tu credibilidad

  • Te da más seguridad

  • Te ayuda a posicionarte mejor

  • Habla bien de ti antes de que tú tengas que hacerlo


Para cerrar…

No se trata solo de verte bien.

Se trata de verte como la persona que quieres llegar a ser y ser percibida.

Cuando tu imagen tiene intención, deja de ser solo apariencia… y se convierte en una herramienta que te acompaña, te respalda y te impulsa.

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