Antes de comunicar, conoce a quién quieres llegar.

Uno de los errores más comunes al comunicar es pensar primero en el mensaje y después en la audiencia.

Invertimos tiempo en definir qué queremos decir, cómo estructurarlo o qué palabras utilizar, pero olvidamos responder la pregunta más importante:

¿A quién le estamos hablando?

La efectividad de cualquier mensaje no depende únicamente de lo bien que esté construido, sino de qué tan relevante resulta para las personas que lo reciben.

No comunicas para hablar. Comunicas para conectar.

Toda comunicación tiene un propósito: informar, persuadir, inspirar o generar una acción.

Pero ese propósito solo puede cumplirse cuando el mensaje parte del conocimiento de la audiencia.

Las personas interpretan la información desde sus experiencias, necesidades, intereses y expectativas. Por eso, un mismo mensaje puede generar respuestas completamente distintas dependiendo de quién lo reciba.

Conocer a tu audiencia significa comprender qué le preocupa, qué necesita, qué espera de ti y cuál es la mejor forma de generar una conexión con ella.

El error de hablar desde lo que tú quieres decir

Con frecuencia, las organizaciones construyen su comunicación desde su propia perspectiva.

Hablan de su trayectoria, de sus procesos, de sus logros o de las características de sus productos y servicios.

Sin embargo, las personas no buscan escuchar únicamente lo que una empresa hace. Quieren entender cómo eso responde a sus necesidades y qué valor aporta a su realidad.

La diferencia parece pequeña, pero cambia por completo la manera en la que un mensaje es recibido.

La comunicación deja de centrarse en quien habla y comienza a enfocarse en quien escucha.

Conocer a tu audiencia permite tomar mejores decisiones

Entender a quién te diriges influye mucho más que el contenido de un mensaje.

También determina:

  • El tono de comunicación.

  • El lenguaje que utilizarás.

  • Los canales más adecuados.

  • Los ejemplos que generarán mayor identificación.

  • El momento oportuno para comunicar.

  • El llamado a la acción que tendrá más posibilidades de generar una respuesta.

Cuando estos elementos se alinean con la audiencia, la comunicación se vuelve más clara, relevante y efectiva.

Escuchar también forma parte de comunicar

Conocer a tu audiencia no significa asumir lo que necesita.

Significa investigar, hacer preguntas, observar comportamientos y mantener una escucha constante.

Las necesidades cambian, los contextos evolucionan y las expectativas se transforman. Por ello, una comunicación estratégica requiere mantenerse cercana a las personas a las que busca impactar.

Escuchar permite construir mensajes con mayor empatía y fortalecer relaciones basadas en la confianza.

Toda estrategia de comunicación comienza con una pregunta

Antes de diseñar una campaña, escribir un discurso, preparar una presentación o crear contenido para redes sociales, vale la pena detenerse un momento y preguntarse:

¿Qué necesita escuchar mi audiencia y cómo puedo comunicarlo de una forma que genere valor para ella?

Responder esta pregunta cambia la forma de comunicar.

Porque comunicar no consiste únicamente en transmitir información.

Consiste en lograr que el mensaje sea comprendido, genere conexión y motive una acción.

Y para que eso ocurra, el primer paso nunca es hablar.

El primer paso siempre será conocer a las personas con las que quieres conectar.

Anterior
Anterior

El poder de una Marca Personal: una conversación en Citi.

Siguiente
Siguiente

Glosofobia: qué es el miedo a hablar en público y cómo transformarlo en confianza.