Síndrome de la impostora en mujeres líderes

El síndrome de la impostora en mujeres líderes es un tema del que hoy hablo en conferencias y programas de desarrollo profesional. Pero durante muchos años, fue una conversación silenciosa que vivía dentro de mí.

Si hoy me ves hablando de comunicación ejecutiva, presencia e imagen pública, quizá pensarías que siempre fui segura.

No lo fui.

Cuando el síndrome de la impostora marcaba mi confianza profesional

En mis primeros trabajos, mi voz interna era mucho más fuerte que mi voz en las juntas.

Me decía:

“No estás tan preparada como los demás.”

• “Mejor no opines.”

• “Van a notar que no sabes lo suficiente.

Mis resultados eran buenos.

Cumplía objetivos.

Era eficiente.

Era estratégica en la operación.

Pero era la que se quedaba hasta tarde en la oficina.

La que ejecutaba perfecto… pero no levantaba la mano en reuniones.

La que tenía ideas valiosas… y las guardaba.

Además, cargaba con una fobia importante a hablar en público.

El síndrome de la impostora no afectaba mi talento..

Afectaba mi visibilidad, mi posicionamiento y mi liderazgo.

Y en el entorno corporativo, eso tiene un impacto real.

El punto de quiebre: emprender y trabajar en mi identidad

Fundar mi emprendimiento fue el momento que transformó mi relación con la seguridad profesional.

Emprender me obligó a desarrollar confianza, fortalecer mi comunicación y trabajar profundamente en mi identidad.

Ya no podía esconderme detrás de la operación.

Tenía que representar mi marca.

Tenía que hablar.

Tenía que vender.

Tenía que liderar.

Ahí entendí algo fundamental:

El síndrome de la impostora no desaparece.

Se aprende a gestionar.

Aparece cuando creces.

Cuando asumes nuevos retos.

Cuando ocupas espacios más grandes.

La diferencia es que hoy no dejo que esa voz tome decisiones por mí.

Por qué hoy trabajo el síndrome de la impostora con mujeres en empresas

En organizaciones he visto el mismo patrón en mujeres extraordinarias:

• Se sobrepreparan, pero no se visibilizan.

• Tienen resultados, pero minimizan sus logros.

• Lideran equipos, pero dudan internamente de su autoridad.

Cuando una mujer fortalece su identidad profesional y su comunicación ejecutiva, el impacto no es individual.

Impacta:

• Su liderazgo.

• Su equipo.

• La cultura organizacional.

• La retención y promoción del talento femenino.

Como dijo Sheryl Sandberg:

“La fortuna favorece a los audaces.”

Pero la audacia también se entrena.

Una invitación para las áreas de Recursos Humanos

Si formas parte de un equipo de Recursos Humanos o lideras iniciativas de desarrollo de liderazgo femenino, este es el momento de abrir esta conversación.

El síndrome de la impostora no es un tema de moda.

Es un factor silencioso que influye en promoción, visibilidad y toma de decisiones dentro de las organizaciones.

Te invito a reservar un espacio para conversar.

Revisemos qué tipo de intervención, conferencia o programa puede fortalecer la confianza profesional y la comunicación estratégica de las mujeres en tu organización.

Porque el talento ya está.

La pregunta es: ¿está ocupando el espacio que merece?

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